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Relato Travesti Carla Ferri, una tarde increible en Valencia.


RELATO TRAVESTI: Carla Ferri, una tarde increible en Valencia.
Autor: Petergunny

Buenas tardes,

El otro día, estaba yo curioseando el catálogo de esta trans de esta página de travestis, y encontré una que me pareció interesante, me atrajeron sus facciones un tanto duras, y también, porque no decirlo, el tamaño de su rabo. Así que me puse a investigar en el foro, y aunque no había muchas referencias, las que leí me gustaron y me pusieron muy caliente.

Decidí llamar, pero estaba con otro cliente y me dijo que lo intentara 20 minutos más tarde, y mientras me fui acercando a su dirección.

Cada minuto que pasaba yo estaba más caliente, y solo esperaba que llegara el momento de volver a llamar. Ese momento llegó, y llamé. Ohhh!, seguía ocupada. Pero de repente va y me suelta, "Si quieres, sube y nos lo montamos entre los tres, sino te importa".
Unos segundos de duda, y me decido, "vale, subo", en aquel momento no sabía lo increíblemente buena que había sido esa decisión.
Así que me presento en el piso, me abre la propia Carla, desnuda, con su enorme rabo erecto, nunca había visto algo tan gordo. Su sola visión me disipó todas las dudas que tenía, ya me daba igual quien estuviera esperando en la habitación, si le conocía o no,..., nada de eso importaba.

Antes de nada le pago, concertamos que sea con corrida incluida, y para dentro, a la habitación.

Allí nos esperaba el cliente original, al cual yo no había visto en mi vida, y aunque la situación hubiera podido ser difícil, Carla la manejó perfectamente. Se colocó entre ambos y empezamos a jugar. Estuvo muy cariñosa, y calentó el ambiente de una forma magistral. Se la comimos, nos las comió, nos besó,...yo estaba excitadísimo esperando el momento de que me la metiera, aunque con ciertas dudas sobre su viabilidad.

He tenido experiencias con pollas grandes, como las de Anaconda, Deborah Buenrostro, o Giovana Ramos, pero nunca con una tan gorda, y eso imponía.

El otro cliente quería penetrar a Carla, a lo que ella accedió, mientras yo se la comía, fue algo impresionante, todos disfrutando a la vez. Un rato así, uno gozando en el estrecho culo de Carla, y el otro tratando de tragar ese impresionante aparato.

Y por fin llegó el momento ansiado, nos dijo si queríamos que nos la metiera, a lo que yo, entusiasmado, contesté que sí, y el otro cliente, dijo que prefería ver cómo me la metía a mí. Perfecto, así sacio también mi faceta exhibicionista, todos contentos.

Le pido por favor que tenga cuidado, que es enorme y me da cierto miedo, ella dice que si, que sin problema. Vamos poco a poco, primero en la cama, no es posible, me duele y no hay forma de que entre nada más que la puntita. Buscamos otra postura, de pie, con ayuda del otro cliente, y muy poco a poco logramos que entre.
La sensación es maravillosa, una mezcla de enorme placer con algo de dolor, soportable, siento tantas cosas que me parece que se me nublan los sentidos.

Acabamos apoyados en la cama, yo debajo, a cuatro patas, con la polla dentro, cuando me doy cuenta, trato de tocársela, y compruebo que está hasta el fondo, me excito más, y le pido al otro cliente si puede hacer unas fotos con mi móvil, para inmortalizar el momento de más intenso placer que recuerdo. Así lo hace, y saca tres fotos impresionantes de cómo está su polla en mi culo (No sé cuántas veces me he masturbado desde entonces mirándolas).

Cada vez las embestidas son más fuertes, sin ser bruscas, y yo estoy a punto de desfallecer, así que le pido que la saque, cosa que hace tras mostrarse remolona durante unos instantes.

El placer ha sido intenso, y el morbo ha estado presente en todo momento.

Llega la hora de la corrida, ¿dónde?, en mi cara, ese era mi deseo, y como el otro chico prefería ver como se corría en mi cara, pues ningún problema de nuevo, y a correrse en mi cara. El otro chico pide permiso para echármela también encima, a lo que yo respondo que vale, y así soy inundado por una intensa lluvia de semen, en mi cara y pecho, mientras termino por pegarme una intensa corrida.
Maravilloso.

Una ducha, una amable conversación, y con la promesa de volver se cierra una tarde increíble.


Added on November 16, 2016 at 12:00 am

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