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Relato Travesti Trío con Karoll Scott y Dayana en Mallorca


RELATO TRAVESTI: Trío con Karoll Scott y Dayana en Mallorca

Autor: Badmotor2008

Esto pasó hace unos meses. Hablé de este encuentro en “charlas”. Tenía el relato medio escrito y no encontraba el momento de rematarlo. Finalmente, aquí lo tenéis.

La noticia de la llegada a Mallorca de estas dos venezolanas activó todas mis alertas. De Karoll Scott tenía pocas referencias. Eran buenas. Independientemente, mi sexto sentido decía que esta chica valía la pena. Dayana lleva más tiempo por España. De ella sabía más cosas. Todo bueno. Con esta trans me ha pasado algo curioso. Siempre me ha parecido muy guapa, pero no ha sido hasta ahora cuando he descubierto que me pone de verdad. En mi opinión, ha mejorado mucho con los años.

Al ver un anuncio de las dos ofreciendo un servicio de duplex, veo que igual no es necesario escoger a una de las dos. Llamo a Karoll por teléfono. Es directa en el trato telefónico. Me informa de sus servicios y de la zona donde atiende. Al final de la conversación, le pregunto por el trío y me gusta lo que me cuenta. Le digo que pensaré en todo y volveré a llamarla. Cosa que hago a los dos días. Confirmo que me apetece estar con las dos y me dice que están disponibles. Estoy duchado y arreglado. Salgo para allá.

Tercer domingo de mayo. Medio día. Aparco sin problemas. Llego puntual. Llamo desde el portal y me pide tres minutos. Me abre y subo. Nada más salir del ascensor, se abre la puerta de la vivienda. Karoll está detrás. Entro y nos saludamos con dos besos. Vamos directos al cuarto. Una vez allí, cierra la puerta. Está muy buena. Lleva poca ropa. Conjunto de lencería. Es una chica alta, de complexión delgada. Piernas largas. Buenas tetas. Pelo entre rubio y castaño, ligeramente ondulado. Ojos negros. Expresiva mirada y boca maravillosa. Labios gruesos y dientes perfectos. Manos bonitas con dedos finos y uñas largas acabadas en punta. Manicura perfecta en color oscuro, entre granate y marrón. Muy espontánea al hablarme, se muestra más cercana que al teléfono. “¿Qué querrás hacer al final? ¿Te presento a mi amiga para ver si hacemos el trío?”... me pregunta. “No hace falta”... le digo. “Sé quien es”... añado. No conozco a Dayana en persona pero he visto muchas fotos suyas. “Quiero pasar una hora con las dos”... digo. “Ok, cancelas y salgo a buscarla. ¿Quieres algo de beber?”... escucho. Por el contexto, entiendo que "cancelar" es pagar. Abono el servicio y pido agua. “Ponte cómodo”... me dice mientras sale del cuarto.

Le hago caso. Me quito chaqueta y zapatos, y espero sentado en la cama. El dormitorio está limpio y bien iluminado. Hay lámparas en ambas mesitas de noche y luz natural porque la persiana está a medio subir. Karoll regresa a los pocos minutos. Trae mi botellín de agua fría. Seguimos conversando hasta que Dayana irrumpe en el cuarto. Entra sonriente y se me presenta con dos besos. Me sorprende positivamente. La encuentro mucho más atractiva en persona. Buenas curvas y un bronceado de piel que le queda de miedo. Conjunto de lencería negro. Pelo suelto liso y ojos verdes preciosos. Uñas largas, arregladas pero sin pintar.

Me pongo un pelín nervioso al ver a estas dos hembras juntas. En cambio, ellas se comportan de lo más normal. "¿Cómo estás?"... le pregunto a Dayana para romper el hielo con ella. “Ahora mejor”... responde con mirada cómplice. “Tenemos ganas de sexo y vamos a violarte”... añade Karoll. Me gusta el cariz que va tomando esto. Se quitan la ropa interior y se tumban en la cama. Los pechos de Dayana son naturales del todo. Aspecto y tacto. Todo hormonas. Los de Karoll, operados y bien puestos, firmes y hacia arriba. Veo a las chicas muy sueltas, como si llevaran unos cuantos tríos a sus espaldas. En la charla final me dirán que han hecho varios estos días. Sonríen y me hacen gestos para que me desnude. Experimento la agradable sensación de sentirme en minoría ante dos chicas trans. Me quito pantalones y camiseta, buscando el sitio que dejan entre ellas. "¿Qué te gusta hacer?"... pregunta Karoll. “Me gusta todo”... respondo. “Pero cuando quedo con trans, me gusta ser pasivo”... añado tras una breve pausa. “Uuummm qué rico”... dice Karoll mientras acaricia mi pecho. Me giro a la izquierda y veo que los labios de Dayana se acercan a los míos. Nos besamos. Acaricio sus pechos. Me giro a la derecha y hago lo mismo con Karoll. Como siempre en los tríos, hay demasiados estímulos. Por momentos, no sé a quien atender. Beso pezones. Ellas acarician mi pecho. Dayana se centra en mis pezones y los pellizca. Karoll me mete mano, y Dayana va detrás. Mi erección se dispara. “Veamos qué tienes aquí”... dice Dayana quitándome el boxer. Me masturban entre las dos. Me encanta sentir sus cuatro manos dando placer. “Chúpamela”... suelta Karoll. Se coloca de rodillas junto a mi cabeza, ofreciendo su polla todavía en estado de relax. De momento, es fina y pequeña. Antes de llevarla a mi boca, Dayana está comiéndose la mía. Buena mamada. Muy profunda, además. Por la postura que ha escogido, me cuesta ver su cara al mamar. Mejor, pienso para mí. Así no me caliento en exceso. La dotación de Karoll coge volumen en mi boca. Es de estas pollas que multiplican su tamaño al crecer. En erección total, sorprende. Cabezona en la punta, totalmente descapullada, mantiene una sección constante. Se curva hacia arriba y a izquierdas. La saca y me la muestra. Golpea contra mi cara mostrando que la tiene dura como una roca. “Qué rica está”... digo antes de que vuelva a meterla. Sigo degustando intentando no pensar en la espectacular mamada de Dayana. Me la trago enterita y me encanta. “Dayana... para un poco que me voy”... digo cuando veo que me puedo correr ahí mismo. Me hace caso. Las chicas aprovechan el momento para un cambio de posición.

“Ponte a cuatro patas que te voy a follar”... suelta Karoll tomando de nuevo la iniciativa. Quiere ser la primera en penetrar mi culo. Se va a los pies de la cama. Dayana sale un momento del cuarto. Acerco mi polla a la de Karoll, las hago chocar y las masturbo. “Cómemela más”... me dice. Me agacho y disfruto de su rico pollón justo antes de que me encule. Dayana está de vuelta. Se tumba en la cama boca arriba con la polla en sus manos, en estado de semierección. A por ella, me digo. A las dos chupadas, su erección es total. Más gruesa que la de Karoll y longitud similar. Dura y recta, incrementa ligeramente sección en la base. Mientras disfruto el pollón de Dayana, los dedos de Karoll lubrican mi culo. Siento presión. Un poco más de presión y rompe toda resistencia. Me encanta mamar polla mientras me abren el culo. Sensación que pocas veces experimento. Siento alguna molestia. Intento quejarme y no puedo. Con la boca llena, lo que emito es un leve gemido. El morbo de la escena hace que el dolor desaparezca. Otra cosa que me encanta de los tríos es sentirme observado por una de las chicas mientras la otra me folla. Karoll me cabalga a buen ritmo. “Qué bien me la comes”... dice Dayana colocando sus manos en mi cabeza para dirigir la mamada. Busco profundidad y la consigo. Me encanta sentirme atrapado entre las dos. Quiero ver a Karoll dándome. Me giro y clavo mi mirada en sus ojos. Pido caña y sacude más fuerte.

Nuevo cambio. Las chicas invierten posiciones. Obviamente, me dejan en medio. A cuatro patas, saboreo el pollón de Karoll recién salido de mi culo. Dayana prepara su asalto. Con los primeros empujones, siento que aquí hay más grosor. Karoll ha abierto el camino, pero el diámetro de Dayana pide mayor dilatación de mi esfínter. Me la clava hasta el fondo. Agarra de mis caderas y embiste. Su manera de follar es distinta. Más salvaje. Cambios de ritmo y paradas puntuales. Cuando me arrea con fuerza, tengo problemas para mantener la polla de Karoll dentro de mi boca. La pajeo y miro hacia atrás para ver a Dayana en acción. Se pone más cachonda y me da más duro. Su cintura golpea violentamente contra mis nalgas. Veo el reflejo de su esculpido cuerpo en el espejo lateral. Lo mueve como si quisiera partirme. Y yo aguanto el desafío con mi culo hacia arriba. Si físicamente me ha sorprendido, follando no es menos. Dayana es más cañera de lo que esperaba.

“Me tumbo y te sientas en mi polla”... dice Dayana. “Eso, eso, en el trono”... añade Karoll. Ellas deciden y me parece perfecto. Se acomoda en la cama con su polla dura apuntando al cielo. Miro hacia ella, elevo mi culo y me dejo caer. Ya estoy empalado. Empiezo a moverme arriba y abajo mientras sus manos buscan mi polla. Me pajea. Karoll se pone a mi lado y lleva sus dedos a mis pezones. Los pellizca. Le pido que siga, que me encanta. Beso sus tetas, su cuello y su boca mientras sigo follándome. Dayana se calienta. Y yo más. Me encanta ver su cara de vicio, sus ricas tetas y su bronceado cuerpo. “Si seguimos así, me corro”... digo entonces. Paro en seco. Dayana confiesa que está muy cachonda y podría correrse en cualquier momento. Eso y las palabras de Karoll diciendo que me deje llevar hacen que vuelva a moverme. “Así. Fóllate más fuerte”... pide Dayana. Me pajea con fuerza. Subo el ritmo sabiendo que no hay vuelta atrás. Karoll retuerce mis pezones. Obviamente, estallo. Descargo en las tetas de Dayana, que no suelta mi polla. En realidad, salpico todo su cuerpo. Sensacional manera de acabar. Lástima no haber aguantado un poco más para que ella se corriera conmigo. Quedo unos instantes sobre su cintura hasta que me recupero. Abandono el trono y nos limpiamos. Las chicas me ayudan. Estoy empapado en sudor porque el polvo ha sido enérgico.

Se tumban en la cama y dejan un hueco entre ellas para mí, como hicieron al principio. Charlamos y comentamos la jugada. Ha estado genial. Me han desactivado en poco más de 20 minutos, creo. Eso sí, muy intensos. Han empezado a saco. En nada, estábamos comiéndonos las pollas. A mí me va bien y diría que a ellas también. Hablamos de más cosas. Llevan pocos días en la isla y me cuentan alguna de sus aventuras. Muy simpáticas ambas. Nos reímos un rato. Además, se muestran cariñosas, tocándome y acariciándome mientras hablamos. En los tríos anteriores, no me había sentido tan a gusto una vez acabado el sexo.

¿Cuándo volvemos a verte?... suelta Karoll. Parece segura de ello. Sonrío y respondo que aún no lo sé. La verdad es que me ha molado mucho el tándem venezolano. Se nota que están cómodas practicando sexo juntas. Además, el trato y la implicación de ambas ha sido exquisito. De momento se quedan por la isla dos semanas. En función de como les vaya, decidirán. Los primeros días han trabajado bien y están contentas en Mallorca.

Las chicas empiezan a vestirse. Entiendo que debo irme. Pido permiso para una ducha y Karoll me acompaña hasta el baño. Todo limpio. Me da una toalla y me ducho. Regreso al cuarto y solo está ella. Charlamos mientras me visto y me acompaña hasta el recibidor. Dayana sale del baño para despedirme dándome un pico. Hago lo mismo con Karoll, que me espera en la puerta para decirme adiós. En realidad, salgo del piso deseando que sea un “hasta luego”.


Added on September 06, 2016 at 12:00 am

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